EL FOTÓGRAFO, EL JUGADOR Y EL ÁRBITRO

Por Felipe Herrera Aguirre

Gol de la U. Héctor “Chico” Hoffens anota contra Naval en el Nacional el tanto que dejaba las cosas 4 a 1. Es 2 de febrero de 1983. El partido corresponde a la primera fecha de la liguilla pre Libertadores en la que cuatro equipos, Colo Colo, la U, Naval y Magallanes, se jugaban un cupo para disputar el torneo continental más importante.

Pero Hernán Silva, el árbitro del partido, anula el gol. Su asistente tiene levantada la bandera: Hoffens estaba en fuera de juego.

Hoffens ni protesta, la U va ganando por harta diferencia y el partido casi se acaba. Pero Miguel Ángel Gamboa, el “Loco”, hace lo suyo. Enloquece.

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Hace algunas semanas murió Hernán Silva en Miami. A los 68 años dejó de vivir uno de los mejores árbitros de la historia del fútbol chileno, uno de los dos nacionales que ha dirigido en mundiales distintos: México 1986 e Italia 1990. También lo hizo en la final de Copa América de 1989.

En Colombia, los hinchas de Millonarios se acuerdan mucho de Silva: dirigió el polémico partido de cuartos de final de la Copa Libertadores entre Millonarios de Bogotá y el Atlético Nacional de Medellín de Pablo Escobar. Ahí, Silva no cobró un penal clarísimo de René Higuita sobre Arnoldo Iguarán, incidiendo en la clasificación de Nacional a la semifinal. A la postre, Atlético Nacional ganaría la Copa bajo la sospechosa sombra de Escobar.

Como casi todo árbitro, a Silva le gustaba el protagonismo. Es que sin ese gusto, el goce por el control del partido, sin la adrenalina que provoca, no se puede ser árbitro. “Cuando me putean, arbitro mejor”, dijo una vez a la revista Don Balón.

Silva era riguroso, uno de los mejores de su tiempo. Exagerado, sí, pero bueno.

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Esa tarde la lluvia era torrencial. Lluvia de verano. Eso es lo que recuerda Jesús Inostroza, fotógrafo de la revista Deporte Total, al que le tocó cubrir esa liguilla. “¿Estás seguro que fue en febrero?”, pregunta. “Quedé todo empapado”, dice.

Cuenta que llegó ese día al Nacional y se instaló detrás del arco norte. Primero jugaban la U y Naval, y después Colo Colo y Magallanes. La U le iba ganando 3 a 1 a Naval con goles de Liminha, Luis Mosquera y Miguel Ángel Gamboa. El gol de Naval lo había hecho Ricardo Flores. El partido, a esa altura, estaba casi cerrado.

“Pero Gamboa andaba como acelerado. Como a veces anda Vidal, ¿lo viste contra Ecuador? Así andaba Gamboa ese día”, cuenta Inostroza.

Entonces vino la jugada.

“A Hoffens le dieron una asistencia y metió el cuarto gol, pero el asistente tenía la bandera levantada y el ‘Chico’ ni reclamó cuando Silva le anuló el gol. Pero Gamboa se volvió loco y le reclamó. Entonces Silva le sacó la amarilla y, al momento después, la roja. Y ya varios jugadores de la U se estaban acercando a ellos”, cuenta. “Veo que Gamboa se va, pero que después vuelve”.

Inostroza sintió que algo iba a pasar. Lo que hizo el fotógrafo en ese momento fue entrar a la cancha. Dos pasos. Algo iba a pasar y tenía que estar preparado. “La luz del Nacional era pésima, y yo tenía una cámara Canon A1. Siempre trabajé  con Nikon, y andar con una Canon es distinto. Para trabajar con esa luz y esas condiciones forzábamos las asas, de 400 a 1200, y le dábamos más tiempo al revelado, de 8 a 12 minutos”, explica Inostroza.

Consciente de las condiciones adversas, trató de acercarse lo más posible a los jugadores, que estaban encima del árbitro. Inostroza no vio nada, solo sintió que tenía que disparar. “Cuando disparas en una reflex, hay un momento en que el espejo se levanta para que entre luz. Por eso no vi nada, no vi el momento exacto de lo que pasó”.

Cuando Inostroza sacó el ojo de la mira de su cámara, Gamboa estaba siendo separado del árbitro por sus compañeros. No supo lo que pasó hasta que reveló las fotos.

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“Te voy a contar una cosa”, dice Miguel Ángel Gamboa, sentado en el sillón de la sala de estar de la recepción del edificio donde vive. “A mí me pasaba algo muy extraño antes de los partidos, y es que me daban ataques de arcadas. De puro nervio. Siempre me puse muy nervioso”.

Ese 2 de febrero de 1983, después de su ritual habitual de arcadas, Gamboa entró al Nacional a jugar el primer partido de la liguilla. Había llegado a la U desde el América de México en 1981, y era una de las grandes figuras del equipo.

Iban 3 a 1 y el último gol había sido suyo. Entonces el “Chico” Hoffens hace el cuarto, pero el árbitro Hernán Silva lo anula por posición de adelanto. Gamboa, que está en tres cuartos de cancha de Naval, trota hacia el árbitro.

– “¿¡Cómo que fuera de lugar!?”, dice Gamboa.

Acto seguido, Silva le muestra al delantero de la U la tarjeta amarilla. Gamboa la mira.

– “¿¡Qué MIERDA tienen en mi contra!?”.

Silva saca la tarjeta roja y Gamboa, callado, enojado, da media vuelta y se va caminando hacia el túnel de los vestuarios. Pero en un momento se da vuelta, y ve que varios de sus compañeros están reclamándole al árbitro por la expulsión. Entonces Gamboa vuelve y se para frente al árbitro.

“A mí nunca me gustaron los árbitros. Siempre tuve conflictos con ellos, con la mayoría. Les enseñan a ser autoritarios”. Gamboa dice que la actitud de Silva pudo haber influido en su reacción.

“Él era un tipo muy especial. No vale la pena hablar de alguien que ya no está, pero en el ámbito del fútbol sabíamos como era”, dice Gamboa.

“No fue pensado, una cosa así uno no la piensas. Son impulsos que se me han salido varias veces, no solo en ese partido. Me perjudicaron mucho: a lo mejor, si no hubiera tenido todas esas reacciones ante los cobros…”.

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El revelado de la foto de Inostroza mostraba lo sucedido: Gamboa agarrando del cuello, ahorcando a Hernán Silva, mientras Héctor Hoffens trata de separarlos. En el fondo, Manuel Pellegrini mira al trote lo que pasa. La imagen no fue captada por las cámaras de televisión, que hacían la toma justo a espaldas de Gamboa.

“Es impresionante, porque incluso se ve cómo Gamboa levanta del suelo a Silva. Y el único que tenía la imagen era yo”, dice Inostroza. Cuando el equipo de Deporte Total vio la foto, se discutió si tenía que ser la portada del siguiente número de la revista. Pero el director, Darío Rojas, se opuso.

“Dijo que no podían poner una portada en blanco y negro. En verdad, él era bien cagón”, dice Inostroza. “Venía del mundo de la farándula. La revista era propiedad del mismo grupo de la revista Vea, y en ese tiempo ligaron mucho la farándula con el fútbol. La historia que tuvo el Pato Yáñez con la Viviana Núnez salió de eso”.

La foto, al final, sí fue en la portada, pero en un recuadro chico. Los directivos de la Universidad de Chile, Ambrosio Hernández y Rolando Molina, impuestos por la dictadura de Pinochet, alegaron que la foto estaba trucada.

“¿Y cómo iba a estar trucada? Dijeron eso para que no perjudicaran a la U”, dice Inostroza.

La foto terminó dando la vuelta al mundo.

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Jesús Inostroza se retiró de la fotografía deportiva. “En ese tiempo era una burbuja. Y además era usado por la dictadura para tapar otras cosas. Eso me cansó”. Trabajó en distintos medios durante la década de los 80 y, desde 1990, fue fotógrafo de La Moneda para el presidente Patricio Aylwin. Suya es la foto en la que Aylwin sale mirando con desprecio al dictador, en ese entonces comandante en Jefe del Ejército, durante la ceremonia del juramento a la Bandera en 1992. Hoy hace clases de fotografía en el Instituto Arcos.

A Miguel Ángel Gamboa le cayeron 8 fechas de suspensión por ahorcar al árbitro Silva. Jugaría algunos partidos más con la U, pero por Copa Chile, y a los pocos meses volvió a México, a jugar al Deportivo Neza. Se retiró en 1985.

¿Y Silva? Después de acusar a un jugador de Unión Española de agresión, en 1994, y que la televisión lo desmintiera, se retiró del arbitraje. Terminó autoexiliándose en Ecuador, donde se trataba un cáncer con quimioterapia. Viajó a Miami para continuar su lucha contra la enfermedad, pero murió el 15 de octubre de 2017.

By | 2018-04-17T10:29:01+00:00 Abril 17th, 2018|Nueva Edición|0 Comments

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