EL MAGNÉTICO

Por Roberto Rabi*

 

“El fútbol no tiene otro futuro que su pasado.

 Si no recupera sus pertenencias, sus viejas formas, no será nada”

 

César Luis Menotti

 

Hoy, días antes de cumplir cincuenta años, se retira del fútbol Ermt Miáo, mejor conocido como el “Magnético”. Un jugador de fútbol de excepción. De haber jugado el campeonato de invierno de 2207, hubiese batido el récord nacional de Cédrix Binet, quien se retiró jugando por Occidentales con media centena de años sobre su espalda.

Decir que Miáo fue un jugador de excepción no es antojadizo. Con 2 metros y 2 centímetros de altura, su agilidad sobre el césped hacía palidecer la de pequeños de 1,80 y treinta kilos menos. Su potencia parecía una consecuencia lógica de su envergadura, sin embargo, esa no fue su cualidad más distintiva: le apodaron “Magnético” por su dominio de la pelota, que siempre parecía pegada a su media[1] por una fuerza inexplicable en los distintos sectores de la cancha. Un jugador multidimensional que defendía mejor que lo que atacaba, conducía el balón con maestría y lo entregaba con precisión milimétrica (cuando se decidía a desprenderse de él, cosa no frecuente), pero que será recordado, además de su infrecuente edad al retirarse, por sus goles. No por la cantidad, sino por su relevancia. Y además, por el inhabitual estatus que le confiere el  haber jugado toda su carrera en un solo Club: la “U”.

Fue decisivo sobre todo en los capitales[2], acostumbrándose a inclinar los marcadores en favor de los azules en los últimos minutos. Como en 2190, en el partido de definición del campeonato de verano que debía dirimirse por lanzamientos múltiples[3] si la igualdad en el marcador se mantenía, y considerando la habilidad de los ejecutantes “materiales”, todo parecía indicar que un nuevo título –el sexto consecutivo– adornaría las vitrinas virtuales de Proquimich FC. Sin embargo, un mal rechazo del arquero nortino fue a dar a sus pies y Miáo danzó, como en los tiempos del Ballet Azul, para burlar la oposición del único defensa listado que algo podía intentar y del propio portero Utreras; luego, en el último segundo reglamentario, empujó suavemente el balón tras la línea de PIB[4], para enseguida ponerse de rodillas con los brazos extendidos de cara a la incondicional parcialidad de la Universidad de Chile, sellando así el triunfo por 2 a 1 y la obtención del campeonato. Además, con esa imagen, dio vida a una de las postales más hermosas del balompié del siglo XXIII y que, como era de esperar, ha sido empleada en todos los tics[5] publicitarios del colosal evento de despedida.

Más fresca aún parece la imagen del campeonato de invierno del año pasado, en el Clásico Histórico[6] jugado en el Nuevo Estadio Monumental, al cual los del “Cacique” llegaban con ventaja que parecía indicar que después de cincuenta y siete años, incluyendo tres estadías en la Punto Dos[7], volverían a coronarse como los “capos” del fútbol grande. Sin embargo, y en cierto modo terminando de construir su leyenda, Miáo desmoronó las ilusiones albas rompiendo la paridad con dos goles en los últimos cinco minutos. Así es, el moreno de facciones finas y ojos enormes, distantes de sus ancestros chinos, fue el autor de un doblete de los estudiantiles que difícilmente sea olvidado. La primera anotación, un certero remate de tiro libre sin barrera, tras una infracción de Prot a Esquivel que significó una tarjeta verde[8]. El otro gol fue la especialidad de la casa: un cabezazo impecable, superando la resistencia de los espigados defensores populares (tanto o más altos que él)  tras un córner de Rappi en el minuto 88. Con aquel triunfo, a dos fechas del desenlace, el cuadro universitario alcanzaba a los araucanos y, luego de sendas victorias frente a Universidad Autónoma y a Huachipato en la fecha final, la “U” consiguió su significativa estrella número 60, gracias a que Colo-Colo sólo rescató un empate frente a Occidentales en su visita al “Bastión Poniente”, en la penúltima fecha.

Pero sólo recordaremos dos piezas de una colección interminable de momentos épicos. Para el resto, están las bases de datos. Se podrá decir que su gran deuda fue la Selección, puesto que en sus mejores años su posición fue ocupada por Gallego, pieza insustituible del Liverpool de Zantt, (tres veces campeón del Título Universal de Clubes y cinco de la EC[9] inglesa), transformándose en su eterno reserva; y que cuando se acostumbró a la titularidad en la “Roja de Todos”, jugando la Copa Zonal y clasificatorias al Mundial –en un período en que Chile no clasificó a tres competencias planetarias consecutivas– no brilló al nivel con que lo hizo en la “U” de sus amores.

Así es, no exageremos tampoco,  el “Magnético” no fue un ídolo del país, sobre todo considerando el odio parido que le tenían los hinchas “materiales”, occidentales y colocolinos, por su manera acostumbrada de enfrentar a la prensa con pachotadas y desprecio. ¡Pero cómo lo quieren en la “U”! ¡Cuánto significa para la “U”! Desde Francesco Totti para la Roma, en tiempos del fútbol arbitrario y romántico de los albores del siglo XXI, que un hombre no mostraba un compromiso tan arraigado e indiscutible con una institución. Pese a que los rivales lo apodaran despectivamente “Gorilón” o “Comilón” y lo abuchearan con particular encono cada vez que tocaba la redonda o mencionaban su nombre por los DSC[10], el hincha del fútbol, aquel que según la última encuesta DERCH[11] no tiene compromiso afectivo con un equipo en particular y que representa el 42% del universo de los aficionados, reconoce en Ermt Miáo, el “Magnético”, aquella magia, aquella sensibilidad y talento, ese innegable espíritu lúdico que ha hecho que el fútbol –detalles más, detalles menos– siga siendo una actividad central en la vida de las personas –tanto en el planeta como en sus colonias habitadas– trecientos años después de que se profesionalizara.

Hoy todo es fiesta. Durante la última semana, los medios de comunicación han abundado en la exhibición imágenes de sus mejores jugadas, goles y declaraciones. Desde que al mediodía se abrieron los accesos, los inconfundibles hinchas de la “U” comenzaron a repletar el Pasional Marcelo Salas en Buin, entonando sus cantos tradicionales, plagados de referencias románticas y sociales, en buena medida opuestos al modo de vida serio y pragmático del siglo XXIII; himnos que se originan y fluyen especialmente desde la bandeja Alta – Sur, la Damián Clop, aquella en la que se ha sostenido y multiplicado la  creatividad y compromiso de los fanáticos del León. La Transversal Barra de Los Románticos hoy le canta a todo pulmón al “Magnético”:

 

Uno como el magnético no hay

Ni habrá

Uno que rompa redes en el Pasional

En Caldera y en Macul

En el Norte y en el Sur

Uno que juegue solo por la “U” (¡La “U”!)

 

Conmueve escucharlos, estremece ver el coliseo buinense teñirse de azul y rojo con las banderas, lienzos y cuncunas, para muchos –no para los incondicionales del “chuncho”– pasadas de moda. Hasta para el más insensible es un momento especial presenciar como este colorido lo inunda todo al ritmo sincronizado de los percutors[12] y topes[13], que enmarcan los cantos ancestrales y recientes. Sí, un miércoles muy helado de agosto  los obsesivos de la “U” y de su crack, desafiaron el frío, la probabilidad de lluvia y la compleja programación cercana a compromisos internacionales de la “U”, al decisivo encuentro del viernes -frente a Santiago Wanderers- por el torneo local, las elecciones distritales y el fin de semana extendido por el feriado del Día de la Pacificación Universal[14], el próximo lunes. No, ningún panorama alternativo, ninguna exigencia laboral, ni otras trabas de la compleja vida posglobalizada pudieron contener a la multitud que esta tarde quiso estar presente en este encuentro de despedida que es mucho más que un partido no imperativo[15].

No cabe duda que el más emocionado es el propio “Magnético”, que espera en la salida de ovación[16]. Sabe que es un reconocimiento merecido e inobjetable. Tiene conciencia de que está entrando en la historia grande de la “U”, justo en el momento que escribe la última línea de su diálogo con la redonda.

Faltan solo instantes y un reportero de Medios Fútbol[17] se acerca con decisión a Ermt Miáo y lo acribilla con una pregunta que termina de que quebrarlo: “¿Cómo te sientes ahora, Magnético?”.

Ermt Miáo, el “Magnético”, respira hondo, toma fuertemente de las manos a sus dos hijas, de dieciséis y veinte años, que lo acompañarán en su irrupción al onírico escenario vestidas de riguroso azul, y mientras los dos primeros lagrimones brotan de sus ojos negros conmocionados, responde con un hilo de voz: “no sé, no puedo hablar ahora”.

 

*Coautor de Relatos azules, algo más que fútbol (2013) y de Relatos fiscales & privados (2014). Autor de los libros de cuentos Santiaguinos (2015) y Malparidos (2016); este último obtuvo el premio de la revista Lector en su categoría. Compilador de las dos antologías de cuentos de fútbol Una forma de vida (2014 y 2016). Es autor, asimismo, del libro Toda la Historia de la “U” (2017).

[1] Los botines dejaron de usarse en 2150, reemplazados por medias de material sintético que protegían el pie de golpes y conseguían mucha mejor adherencia al césped.

[2] “Capital”: expresión que reemplazó a la de “superclásico”, para distinguir de entre los duelos con tradición, el más importante en un determinado entorno. Entre 1970 y 2090 el “capital” de Chile fue Colo-Colo con Universidad de Chile. Luego, con la irrupción de Proquimich FC, equipo representante de la empresa de capital mixto del mismo nombre, que tras el derrumbe de los precios de las materias primas naturales transformó la producción de alternativas sustentables en la principal actividad económica del país; un gigante sin precedentes en el continente. El partido entre “chunchos” y “materiales” se transformó entonces en el “Capital”. El equipo de Proquimich, de camiseta listada verde oscuro y blanco, disputó férreamente con la “U” diez campeonatos nacionales, obtuvo dos Coronas Americanas y treinta y cinco campeonatos entre 2050 y 2100, mientras la “U” (que cerró la centena con 40 superando a Colo – Colo, de muy discreto rendimiento durante la segunda mitad del siglo XXI, con 39). Durante la década de 2150 – 2160, ganó terreno “Occidentales”, equipo nacido un siglo antes, que representaba distintas agrupaciones distritales de la zona occidente de Santiago (sector con una población de sólo 5 millones de habitantes en ese entonces) y muchos afirmaron, con buenas razones, tras lograr tres coronas americanas y una universal (título que había sucedido al del decadente “Mundial de Clubes”) que el nuevo Capital era Proquimich FC vs. Occidentales. Pero, finalmente, un bajón de “Los del Poniente” reubicó el Capital entre los de Buin (ubicación del estadio de la “U”, construido en 2140) y los de Caldera (ubicación del Poliforme “Enzo Pronto Lausso”, el estadio más grande del Norte de Chile con una capacidad de 220.000 almas).

[3] Modalidad que en 2100 remplazó la definición por tiros penales, alternando tres tiros penales, dos tiros libres sin barrera desde 18 metros (con doble valor)  y dos tiros con barrera, uno desde cada lado de la cancha en una diagonal de 20 metros contada desde el centro de la portería (con cuádruple valor).

[4] Polvo industrial blanco, material multipropósito que remplazó a la cal en diversos usos, irónicamente uno de los productos que desarrollaba Proquimich, para el continente y Afroeuropa.

[5] Forma de comunicación, eminentemente publicitaria,  que centraliza la información en una imagen de 5×9 cms con expresión volátil que circula libre por áreas no escépticas y otra virtual que se transmite por dispositivos físicos.

[6] Denominación del partido Colo-Colo vs. Universidad de Chile desde que perdió la calidad de “Capital”.

[7] Apelativo coloquial de la división 1.1.2 que, según la reglamentación actualizada, se asigna a la segunda categoría del fútbol profesional, también conocida como la “intermedia”, considerando las tres primeras ligas del fútbol grande chileno.

[8] Forma de amonestación que importaba expulsión temporal (por diez minutos) del campo de juego.

[9] Elite Competition, división de honor del fútbol inglés.

[10] Dispositivos sonoros compactos, piezas móviles de pequeño tamaño y gran potencia que se utilizan para comunicar información oficial en los encuentros deportivos y otros eventos públicos.

[11] Departamento de Estudios de la Realidad Chilena, matriz de las investigaciones públicas que basan todas las políticas del centralizado estatal.

[12] Instrumentos de percusión que emiten un sonido feroz y profundo, facilitando la sincronía entre sí y los cantos de los hinchas.

[13] Instrumentos de viento de igual lógica.

[14] Conmemoración de la abolición universal de las Fuerzas Armadas y Militares en 2167.

[15] Denominación que se aplica a partidos fuera de liga o campeonato. Similar a la noción de “amistoso”, redundante en tiempos que las relaciones humanas eran en general amistosas.

[16] Acceso excepcional a la cancha, por círculo central empleado para eventos deportivos y musicales, permite situar al –o los– protagonistas en una fracción de segundos sobre una plataforma, levitando a tres metros del suelo sobre el punto medio del campo de juego.

[17] Empresa periodística internacional, vinculada de manera siempre cuestionada con la UFI, que rapiña derechos de imagen y transmisión del fútbol profesional y semiprofesional.

By | 2018-02-14T16:18:38+00:00 Febrero 14th, 2018|Nueva Edición|0 Comments

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