EL MISILAZO DE ORELLANA

Por Felipe Bianchi Leiton*

Muchos pien­san, erróneamente, que fue para otro clásico inolvidable: el 5-4 del Torneo Nacional de 1977. Pero ese se jugó en la tarde, con luz, en un Estadio Nacional repleto donde, aunque no lo crea, buena parte de la galería sur (al menos, la mitad), estaba llena de hinchas colocolinos, como solía ocurrir en esos tiempos de 70/30.

Pero lo cierto es que no fue durante ese parti­do. Esto ocurrió ese mismo año, también ante la U, pero después. El jueves 22 de diciembre, justo antes de Navidad. De noche. Por la liguilla pre libertadores que, aparte de albos y azules, disputaban también el fabuloso Everton de Pedro Morales (que tenía entre sus filas al Polo Vallejos, Ceballos, Spedaletti, el Maestrito Salinas, Chicomi­to Martínez, Charola González y el pelado Sorace) y el Palestino fuera de serie de Caupolicán Peña donde estaban, entre otros, el Loco Araya, don Elías, Manolito Rojas, Messen, Dubó, Pedro Pinto y Oscar Fabbiani.

Veintinueve mil 370 espectadores llegaron esa noche tibia al Nacional. El árbitro fue Juan Silvagno. Colo Colo venía de ganarle 1 a 0 a Everton en el debut (gol de Orellana), y la U de caer por el mismo marcador ante Palestino (gol de Pinto). Era, pues, la segunda fecha de la Liguilla. En el preliminar -en esa época se jugaba todo al mismo tiempo en Ñuñoa- Palestino y Everton habían empatado a dos. Fabbiani y Dubó para los tricolores, Ceballos y Spedaletti para los oro y cielo.

El técnico de Colo Colo era Sergio Navarro, y los al­bos jugaron con Nef; Galindo, Leonel Herrera, Brunel y el Lito Rodríguez; Ramos, el Yeyo Inostroza y Daniel Díaz; Mané Ponce, Crisosto y Orellana. Luego entra­rían Lucho Díaz por Galindo y Ormeño por Crisosto. Los azules, a quienes dirigía Lucho Ibarra, formaron con Carballo; Ashwell, Quintano, Pellegrini, Bigorra; Koscina, Aránguiz, Socías; Neumann, el Bambino Veira y Salah. Entraron Barrera por Veira y Juan Soto por Koscina. La mejor época, si me apura, del cam­peonato chileno. Y los dos planteles más queridos y recordados tanto de los albos como de los azules; seguramente porque correspondió a mi etapa de mayor pasión y fanatismo.

El caso es que el partido terminó 2 a 2 y fue una gran noche de Orellana, el Zurdo de Barrancas, que marcó dos golazos. El mismo lo recordó tiempo después en El Mercurio. “El primero fue un tiro libre un poco más atrás de media cancha, a unos 50 metros del arco sur, con la pelota puesta en el semi circulo que daba a nuestro lado. Se acercaron varios compañeros para jugar corto, pero le dije al “Yeyo” Inostroza: no, le voy a pegar desde aquí mismo al arco. Nunca me voy a olvidar la cara de “estai loco” que me puso. Hugo (Carballo) no armó barrera y le metí con el empeine, fuerte. La pelota se le fue alejando a Hugo, que voló y no pudo llegar. Entró, dio en el fierro que sostiene la red y salió del arco. La gente, de hecho, se demoró en reaccionar y gritarlo, por lo inusual”.

Tal cual. Iban recién 5 minutos de juego. A los 7 empataría Socías, tras falla de Nef, y a los 78 vol­vería a anotar Orellana, quien lo recuerda así: “Fue el que más me llenó el gusto. Jugada rápida: sacó el Gringo, la tomó Luis Alberto Ramos, le piqué en diagonal, la pelota recorrió 30 metros y cayó a la espalda de Johnny Ashwell, la dejé picar y le pegué de primera, con comba y fuerza al ángulo. Golazo”. Finalmente, a los 85, empataría Manuel Pellegrini (sí, Pellegrini) con un remate cruzado a la entrada del área.

Dos a dos final y los azules fuera de la Copa. Pero el recuerdo imborrable, al menos para mí -que lo vi sen­tado en la galería norte junto a mi abuelo-, fue ese remate violento y colocado, casi en cámara lenta;  el chimbazo, el rebencazo, el misilazo, el conchazo impresionante de Orellana. El primer gol de media cancha que vi en directo en mi vida. Y, si me apura, el único.

*Periodista. 51 años. 3 hijos. Actualmente en Mega, radio Sonar y La Tercera. Premio Nacional de Periodismo Deportivo.

By | 2017-07-07T12:11:08+00:00 Abril 6th, 2017|Edición Anterior|0 Comments

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