ENTREVISTA A GABRIEL BORIC

Por P. Hidalgo y N. Vidal.

“Está mal dudar en el fútbol. Pero en política, es necesario”

¿Qué te haría más feliz, Gabriel, que Beatriz Sánchez salga Presidenta de la República o que la UC gane la Copa Libertadores? Por primera vez, el diputado no responde de inmediato, no busca complicidad con la mirada, no demuestra énfasis con las manos. Desaparece el ceño fruncido, no se escucha su voz entonando las palabras como proclama, busca apoyo en su compañera, como le gusta llamarla. Pasaron por la mesa pizzas, puchos y estamos en la incierta hora del bajativo. El cuadro lo completan, el escritor Nicolás Vidal, y una perra salchicha con severos problemas nerviosos. Es una noche de mayo, llevamos casi tres horas conversando y no se escuchará respuesta por parte del diputado. El mismo que ha sabido levantar la voz como un oficio, que remeció el panorama político chileno desde Punta Arenas, que gana detractores y aliados por llamar las cosas por su nombre, en este caso elije achinar los ojos y reírse como un niño malo. Volveremos sobre la pregunta, porque a esas alturas de la noche todo se hace circular, en el fondo. ¿Faltarías a una sesión importante en el Congreso si la Católica se juega el título a esa misma hora? “Me dijeron que no andaban buscando la cuña fácil”, nos responde recuperando el tono, nos hace reír y logra zafar, aunque solo por un rato.

“HAROLD, BIELSA, LA MAFIA NO NOS QUITARÁ EL SUEÑO”

  1. Tenemos entendido que una de tus primeras experiencias políticas en la calle no fue en la presidencia de la FECH, luchando por la gratuidad, sino cuando se fue Marcelo Bielsa.

Fue mi primera experiencia política relacionada con fútbol en serio. Todos los futboleros de Chile estábamos enojados, con una rabia de no saber qué hacer. Además, uno ve en perspectiva cómo tenía razón Bielsa. Yo me quedaba dormido escuchando en winamp su última conferencia, esa de dos horas. Hicimos un cartel que decía: “Harold, Bielsa, la mafia no nos quitará el sueño”, y lo llevamos a una convocatoria en la Plaza Italia, que fue totalmente espontánea. No había autorización ni mucha gente. A alguien se le ocurrió ir a la Universidad Sek, que queda muy cerca. Ya estaba el bichito de las universidades privadas que lucran y más encima Jorge Segovia era el enemigo número uno de Chile. Comenzamos a marchar por Bellavista y al llegar le empezamos a tirar piedras, lo que era muy injusto con los estudiantes de la universidad que no tenían la culpa y estaban ahí por la promesa: “Paga y no te preocupes, te fue mal en la PSU pero puedes venir a estudiar acá de todas formas, nosotros estamos haciendo un negocio con eso de que la educación es para todos”. Al final no pasó nada. Nos dispersamos y después seguramente terminamos en Pio Nono.

Para el partido con Uruguay, la despedida de Bielsa, estaba la idea de hacer un carapálida masivo en el Monumental al minuto 40, pero justo Chile metió un gol en el minuto 39 y se nos olvidó. Ninguna protesta nos salía bien en esa época.

  1. ¿Jugabas a la pelota?

Jugaba y juego. En la U teníamos un equipo que se llamaba Los Justicialistas, en honor a Kirchner, que acababa de morir. En Punta Arenas jugábamos en una cancha fiscal que en invierno era una poza enorme, la pelota flotaba. Terminábamos empapados enteros, todos embarrados. Hay un video en Youtube de un partido de Punta Arenas donde el viento era tan fuerte que un jugador tiraba un córner y la pelota le volvía a él mismo.

  1. ¿Cómo un tipo progresista de Punta Arenas termina siendo fanático de la Universidad Católica?

Allá no hay equipo profesional. Una vez la Católica hizo una gira a Punta Arenas, debe haber sido en los años 50. Antes era típico, pero ahora ya no pasa. Mi familia era católica y tradicional, tipo Acción Católica, y quedaron encantados. Toda mi familia es de la UC. Mi padre, mi abuelo y mi tío abuelo, que fue socio fundador. Durante mucho tiempo no tuve la contradicción del fútbol regional, porque no era capaz de imaginarme un club de Punta Arenas. Cuando salí diputado dije en Facebook que mi primera medida iba a ser crear el Club de Fútbol Estrecho de Magallanes, hueveando, y tuve un millón de likes y muchas críticas del tipo “qué poco serio, cómo tan populista, no te elegimos para eso”. Meses después tuve una conversación con Harold Mayne-Nicholls en Punta Arenas sobre la posibilidad de tener un club. El asunto no es tanto la distancia, sino el no tener un estadio techado.

  1. Si el equipo resulta, ¿te harías hincha de él?

El sólo imaginarme la contradicción me parece inaceptable. Los que siendo de un club se cambian a otro son lo peor que han existido en la vida. El que le otorga una racionalidad a la pasión por el fútbol y por lo tanto toma la decisión de alentar a otro club… bueno, tengo entendido que es tu caso, Pato.

  1. Diría más bien que esa intransigencia de la que haces gala, es parte de tu estructura mental de extrema izquierda que tanta urticaria le da a los moderados de nuestro país.

Cambiar en decisiones tan importantes como esa…  No, no es algo que pueda pasar, por más irracional que sea la elección. Por ejemplo, además de La Roja, a nivel de selecciones a mí me gusta Inglaterra. No te puedo decir porqué. En el FIFA y en el PES siempre jugaba con Inglaterra, el 2002 o 2003. Era el equipo de Gerard, Owen, Scholes, Heskey y Sol Campbell.

  1. Podemos entender tu simpatía por una selección a nivel de juegos de PC. Pero pretender lograr la igualdad en Chile apoyando al equipo de la clase alta pechoña sí que es contradictorio.

He tratado de buscar argumentos para defender que la UC no es un equipo clase alta, que en realidad somos de Independencia y todo ese cuento, pero es insostenible. No es que los cuicos se tomaron el club, siempre ha sido cuico. Lo que sí, al principio los jugadores de la UC eran ad honorem, muy vinculados con la Universidad y cuando se inaugura San Carlos de Apoquindo, el 88… esos cuicos que van al estadio a Tribuna a ver a la Católica son lo peor. Son como animales que los sueltan el fin de semana. Se descargan de todas sus frustraciones, usan todos los garabatos que no dicen en su vida. Yo siempre voy a galería, pero una vez mi hermano andaba enfermo y fuimos a Tribuna, un partido en el Santa Laura. Un colorín de la UC le dijo al guardalíneas “no te digo hijo de puta porque erís huacho”. Una cosa del siglo XIX, terrible. Sentí vergüenza.

  1. ¿Qué se siente compartir pasión con gente así?

Cuando uno va a la galería Mario Lepe, a la barra, no pasa nada de eso. Cuando era chico me hacía ruido que mis primos mayores estudiaran en la Chile. Sentía que era una traición profunda. Después entendí la contradicción, lo fascista que es la Católica, sobre todo en Derecho.

  1. ¿Cuáles son tus primeros recuerdos de la UC?

El primero es el 2 a 0 en la vuelta, contra Sao Paulo. Tenía siete años. Debe ser la única vez que en una final de la Libertadores no se ha llenado el estadio habíamos perdido 5 a 1 en la ida. Íbamos dos a cero arriba y Lucho Pérez se perdió un gol cantado al final del primer tiempo. Los brasileños tenían un equipazo, con Zetti, Cafú, Palinha, Raí y Muller. En la banca estaba Telé Santana. El segundo es a fines de ese mismo año, en el patio de mis nonos. Yo puteando, preguntando quién es Gorosito, quién es Acosta, gritando “Lunari, nunca te vamos a cambiar”. Admiraba a Cardozo y a Almada. En esa misma época recuerdo haber ido al estadio por primera vez, cuando descendimos a Iquique. Le ganamos por 5 a 1 con dos o tres goles de Rozental, que venía de ser tercero con la Sub 17 (N. de la R.: El partido se jugó el 2 de enero de 1994 y Rozental metió un gol. Tudor marcó tres, por lo que se entiende la confusión cromática del niño Boric). Seguí todo el torneo de la Sub 17, uno se levantaba a las tres de la mañana para ver esos partidos, porque me tenían prohibido tener tele en la pieza.

  1. Poco tiempo después, el año 95, murió Raimundo Tupper.

Yo tenía un poster del Mumo en mi pieza. Siempre le tuve miedo, más que a la muerte, a los muertos, y mi viejo tuvo que sacarlo, yo no me atreví. Lo llevaron a la pieza de mis nonos. Me peleaba fuertemente, no sé si a combos, cuando hacían el chiste de la galleta Tritón, o cuando cantaban “Tupper Tupper Tupper Tupper te creíste Superman, te tiraste del noveno y te hiciste recagar”. Lloré para el funeral, que fue en el estadio. Me da gusto que la barra todavía lo recuerde, porque en su mayoría no lo vieron jugar. El canto al Mumo querido ocurre en todos los campeonatos.

  1. ¿Eras católico en esa época?

Sí, pero como por osmosis, no reflexionadamente.

“LA IZQUIERDA UNIVERSITARIA ES UNA BURBUJA”

  1. A propósito de la Católica, te mueves en un mundo político de izquierda en que hay que dar explicaciones por cosas como esa. ¿Te lo han sacado en cara?

La izquierda universitaria es muy sobreideologizada. Por sobre la realidad, digamos. Me di cuenta una vez que fui a un cambio de mando de la FEUC, el 2009 debe haber sido, en donde eligen un Consejero Superior. La que salió era gremialista. La escuché y dije voy en quinto y en cinco años nunca he escuchado algo así. Un discurso gremialista ideológico. Y la realidad política chilena tiene mucho de eso. Nosotros, mientras tanto, estábamos discutiendo si la Asamblea de la Burguesía es legítima o no, y cuando uno sale para fuera ve que esas discusiones no tienen ningún asidero. La izquierda universitaria es una burbuja. Imagínate que en un momento del 2011 había grupos trotkistas que decían que lo que teníamos que hacer era ir a pelear a Siria. El fútbol es mi espacio de irracionalidad y lo voy a defender. Veo los colores y me emociono.

  1. ¿A propósito de eso, no te han hueviado dentro de la izquierda por pije?

Es que yo no soy pije. Hay una cuestión que los santiaguinos no entienden: las diferencias sociales en regiones, salvo los latifundistas, que son seres particulares, son distintas a las de Santiago. Mi viejo es un empleado público que trabajó en la ENAP desde el 71 hasta el 2013 y él siempre fue sólo dueño de su trabajo. Y mi abuelo, el papá de mi papá, llegó hasta segundo básico y fue obrero toda su vida. Y mi mamá no fue a la Universidad. De todas formas, yo igual tuve una situación privilegiada, estudié en un colegio privado. Pero no hay que estar permanentemente explicando el origen. A mí me interesa que me juzguen por las ideas que defiendo y las inquietudes que tengo. Y en ese sentido no siento ninguna culpa de venir de dónde vengo.

  1. Como diputado debe costar más arrancarse para ver fútbol que como dirigente estudiantil. ¿Cómo lo haces?

Hemos logrado, hasta ahora, defender que los partidos son importantes, pero cada vez con más dificultad. Por ejemplo, ayer la Católica se jugaba la clasificación a la Libertadores, pero tuvimos que inscribir la candidatura presidencial de la Bea a las 9 de la noche. Yo trataba de explicarlo, pero era una pelea perdida. En el pasado tuve un período de desencantamiento, de ver los partidos en el minuto a minuto y no en la tele o en el estadio, pero ya estoy recuperado de eso.

  1. ¿Has puteado entrenadores?

No me gusta, no soy bueno para eso. No tolero cuando se pierden dos partidos y están pidiendo cambio de entrenador. Pasa en todos los equipos. Yo soy de respetar el proceso. Igual ha habido algunos insostenibles, como Oscar Garré, o Julio César Falcioni. A él lo putié, no me acuerdo qué le dije, pero nunca nada relacionado con su cara (N. de la R.: Años antes de asumir en la banca de la UC, Falcioni sufrió un grave accidente de tránsito, del que su rostro salió bastante averiado. Lo anterior era motivo de burla favorito para algunos insensibles). Un momento muy difícil del hincha cruzado fue con Lepe de técnico, pero nunca lo pifiaron. A los ídolos se les respeta.

  1. ¿Cristián Álvarez no te saca de quicio?

Lo respeto mucho.

  1. Es como el Pepe Rojas de la Católica.

¡Es más que Pepe Rojas! Al menos, un poco más. El Huaso salió campeón el 2002, el Pepe Rojas el 2004. Ambos son de esfuerzo y malitos, pero ídolos. Ambos fueron seleccionados chilenos.

  1. ¿Mirosevic?

Me desencanté mucho cuando lo sacaron de esa forma. Me alegré cuando volvió. Le ha metido once goles a la U, nada menos.

  1. ¿Cuál es el equipo que más recuerdas de la UC?

El del 94, sin lugar a dudas. El Beto Acosta metió 33 goles, le metimos diez a Palestino y le ganamos a la U con nueve, pero salimos segundos y ahí empezó el karma que recién nos acabamos de sacar. Fue mi primer año de fanático de verdad. Era un equipazo, me acuerdo que perdimos con Atacama y nos pillaron. Y después el gol de Marcelo Salas y el penal del Pato Mardones. Todo inolvidable. Me sorprende que en la U recuerden más al Leo Rodríguez que a Raúl Aredes. Era un jugadorazo.

  1. Sé que tienes recortes del Diario Ilustrado de los primeros títulos de Católica, siendo que no lo viviste.

Mi suegro tiene un parentesco inesperado con uno de mis entrevistadores: se cambió de equipo, una de esas cosas inaceptables en la vida. Soy un afortunado de que lo haya hecho, y me haya regalado el Diario Ilustrado, que decía barbaridades como “la violaron porque andaba con falda y por lo tanto se lo merecía”. Pero ese ejemplar era del título de la Católica con el Charro Moreno, que era alcohólico y que, según dicen, es el mejor jugador que ha pisado el fútbol chileno.

“UNIÓN ESPAÑOLA ME RESULTA INSOPORTABLE”

  1. ¿Cómo ves al fútbol en relación al machismo?

La mayoría de las mujeres no son futboleras. A muchas compañeras feministas no les hace sentido el fútbol, y con razón lo ven como un antro del machismo. Los hombres en cambio están subordinados a la opinión del resto de los machos que dicen que sí. Yo me considero un aspirante a feminista. La gracia del feminismo es que te hace tener una nueva visión sobre ti y la sociedad, sobre cosas que antes eran incuestionadas. Uno empieza a revisar para atrás… Me di cuenta de la cantidad de actitudes machistas que tenía naturalizadas, que implicaban una opresión a la mujer, una disminución de su rol o una exclusión. En el fútbol, cuando me di cuenta que ocupábamos la palabra madre como insulto denuncié ese hecho. Entonces me sacaron un tuit del 2012 donde decía algo así como “Feliz día de las madres”, cuando le ganamos a la U. Y claro, de eso se trata, de cambiar.

  1. En el caso de Colo-Colo, también se ocupa una palabra de alto contenido machista…

Efectivamente la palabra es mala, pero hay colocolinos, e hinchas en general, que son insoportables. Uno podría categorizarlos entre los que defienden mucho a su equipo y no tienen idea quién es su arquero suplente, el que tiene su equipo en el extranjero pero acá ninguno y el que no es capaz de reconocer al jugador del rival que es sobresaliente. Por ejemplo, no puedes hacerle un portonazo a Marcelo Salas. No puedes subestimar a Charles Aránguiz y engrandecer a Arturo Vidal, y viceversa. En política también se da mucho eso. Yo quería profundamente el 2006 que Colo Colo perdiera la final con Pachuca, pero hasta el día de hoy veo ese equipo y digo “esto es lo más cercano al fútbol total que hemos tenido en Chile”. Hago la salvedad de que no he podido ver videos de equipos anteriores a mi nacimiento, como Colo-Colo 73.

  1. ¿Cuál es el equipo que más odias?

Con Colo Colo y la U existe una gran rivalidad, pero el que me resulta más insoportable es Unión Española. Nos han ganado en momentos importantes (N. de la R.: Unión Española le ha ganado a la UC todos los play off que han jugado entre sí en la historia de este siglo). Los panaderos son tan desagradables… Además, tienen la propaganda de la Universidad Sek, ese presidente Segovia… Al Coto Sierra lo valoré hasta que se fue a Colo-Colo, aunque ese gol que le metió a Camerún no lo voy a olvidar nunca.

  1. ¿Qué diferencia hay en la forma de ver el fútbol entre el hincha de club y el hincha de la selección?

Mucha. Detesto al hincha de la selección que va al estadio y a los veinte minutos empieza a gritar “ole”. Uno debería exigirle al que quiera ir a ver a la selección haber ido al estadio a ver a su equipo unas cinco veces en el último año. Está bien que vayan, bien por la familia, pero un poco de respeto por el fútbol.

  1. ¿Qué opinas de las cuotas de extranjeros en los equipos?

Me hacen sentido las cuotas porque permiten la formación de la cantera, aunque la gran mayoría de ellos no llegue a jugar profesionalmente. El fútbol no puede ser sólo un negocio. Eso te permite ver una escuela de Cobreloa en Rengo, o una de Unión Española en Peñaflor. Y lo relaciono con una medida que me parece positiva, la de los juveniles en cancha. Han empezado a surgir cabros buenos. Que no sea sólo comprar al viejo crack para que venga de vuelta.

  1. ¿Qué pasa en la sociedad chilena si actuáramos igual? Limitar el libre tránsito de los extranjeros para jugar fútbol es una medida que podría defender Donald Trump.

No lo había problematizado de esa manera. Pero como el fútbol es cada vez más un negocio, hay una tendencia enferma de comprar. Hay una pulsión por mirar hacia afuera, siempre los uruguayos, paraguayos y argentinos son mejores que nosotros. Si eso fuera libre, se llenaría de argentinos. Ningún problema con ellos, soy antinacionalista, jamás celebraría algo con la bandera, por ejemplo. De hecho, de tanto admirar a Messi he llegado a pensar que podría alegrarme si Argentina sale campeón del mundo. Pero me parece bien que se incentive el fútbol en el territorio, en el que sea. Que haya escuela, cantera. La UC acoge en su formación y acompaña por fuera del fútbol. Me leí el libro de Cristián Arcos sobre Gary Medel. Cuenta la historia del acompañamiento que le hicieron. Gary dice en un momento: “si no hubiese sido futbolista hubiese sido narcotraficante”. Es un poco la historia de esa generación y de la U del 2011 también.

  1. ¿Son las Sociedades Anónimas en el fútbol un obstáculo para la formación de jugadores?

Soy anti “el pasado siempre es mejor”, y la onda de los clubes deportivos mafiosos de Peter Dragicevic y compañía.

  1. Alfonso Swett y Manuel Díaz de Valdés eran cuicos pero iguales…

No sé si a ese nivel de mafia, los cuicos son más elegantes para robar. El fútbol chileno no ha mejorado después de las sociedades anónimas. Bueno, pagan los sueldos, que es algo importante, pero los resultados en las copas internacionales son desastrosos, entonces cuál es el objetivo de la S.A., o cuál es el objetivo del fútbol. Hoy día son las lucas. Más encima cada vez te restringen más el acceso al estadio. Durante mucho tiempo trataron de eliminar la fiesta. Toda la política de Estadio Seguro la encuentro muy mal pensada. Yo fui uno de los pocos que en el Parlamento voté en contra de esta lógica policial de Matías Walker, que incluye la detención por sospecha dentro del estadio, una cuestión en la que no se ha profundizado lo suficiente. Te pueden tomar preso yendo en la micro.

  1. ¿Ves una onda más amateur en el Frente Amplio, como lo de Sampaoli en el buen sentido, a diferencia de la excesiva profesionalización de la centroizquierda?

¡No entremos en Sampaoli! Es una pena tener que despreciarlo, fue muy duro lo que hizo. Además, era amigo de Giorgio.

  1. Lo otro sería comparar a la UC con el Frente Amplio, eso de jugar para no ganar…

No llegaría tan lejos con esa comparación, ustedes me dijeron que no andan buscando cuñas (risas, aprovechamos de llenar los vasos) ¿En qué estábamos?

  1. En el amateurismo del Frente Amplio (F.A.)

El F.A. lleva muy poco y creo que se está depurando del amateurismo en el mal sentido: quiero ser amateur permanentemente y por lo tanto siempre quiero perder para quejarme de que pierdo y contra los que ganan. Ese amateurismo está mutando a un cada vez mayor profesionalismo. Ahora de verdad somos incidentes en la política chilena y eso significa ser incidente en la vida de la gente. Pero también hay un amateurismo bonito, como de fútbol de barrio, como lo que era Barrio Bravo en un principio, aunque ya no, Barrio Bravo se puso medio meloso ahora último, se pegó un giro, se creyó el cuento. Al principio uno lo veía y era hermoso, pero se lo comieron los números, se lo comió el ánimo del like. El amateurismo del primer Barrio Bravo es muy deseable.

  1. Ojo, no le vaya a pasar lo mismo al Frente Amplio.

Es un gran riesgo y lo estamos combatiendo permanentemente. Tenemos un desafío importante, que es no creer que somos mejores que la Concertación y que somos su reemplazo por el solo hecho de ser más jóvenes, sino que tener ideas diferentes de lo que significa la política. Ahora, a lo diferente hay que dotarlo de contenido. Cuál es tu relación con el Estado, cómo ejercer las políticas públicas, qué significa recuperar derechos sociales, qué significa ser anti-neoliberal hoy en día. El F.A. está en un proceso de densidad de contenido cada vez mayor, y eso va a implicar perder apoyo. En Magallanes, por ejemplo, hubo mucha gente que votó por mí en un comienzo porque era lo nuevo, lo joven, lo impoluto. Y cuando digo “soy de izquierda”, “le correría los cercos a las forestales”, “quiero condonar del CAE”, con todo lo que eso implica… Hay gente que deja de apoyarte, y eso es parte de lo que le tiene que pasar al F.A. también, al tener una definición ideológica más clara.

  1. A propósito de eso, hay mucho simplismo en las definiciones ideológicas. Muchos dicen que Boric es marxista.

Hay un equilibrio por el cual es muy difícil transitar. Por un lado, no caer en ese amiguismo sociológico de citar tres autores, hablar con harta esdrújula y decir “tengo razón” y por otro no caer en ese abajismo intelectual que parece afirmar que lo único que hay que hacer es ir a las poblaciones, “estar ahí”, aunque no sepas para qué. El equilibrio de tener posturas claras, defender ideas que uno cree correctas, pero a la vez ser capaces de dudar, me parece que es uno de los principales desafíos del F.A. Una de las frases que he hecho como mi guía es de Camus, el arquero: “En política, la duda debe seguir a la convicción como una sombra”. Uno tiene convicción por las ideas que cree correctas, pero a la vez tiene que ser capaz de dudar de ellas. Debes creer que todo es verdad, pero al mismo tiempo debes dudar de eso. En el F.A. todavía hay una pulsión generacional, que se ha ido diluyendo en la medida en que se va ampliando socialmente, de creer que la historia nace con nosotros. Eso es un tremendo error. El F.A. tiene que imbricarse en la lucha social histórica de Chile.

  1. ¿No hay un poco de soberbia en esa pulsión generacional?

Sí, pero más que soberbia, hay ignorancia, diría yo. Y la ignorancia, generalmente se transforma en soberbia.

  1. ¿Esa es una convicción que tiene que ver con tu madurez, o la has tenido siempre?

La intuición de la duda creo que la he tenido siempre, pero la he ido madurando, sin lugar a dudas.  Ahora, eso no pasa en el fútbol. Ahí no dudo, creo que está mal dudar en el fútbol. Pero en política, es necesario.

  1. ¿Cómo has llevado esto de empezar a ser famoso?

Uno nunca se acostumbra. Hay dos dimensiones, dos al menos siendo hombre. Uno es que la gente deposita en ti ilusiones propias, “tú eres la esperanza”, “no te corrompas”, “en ti confiamos”, que es una carga muy fuerte; los hombros se me han ido cayendo. Lo que trato de decirles es que depende de todos, pero también yo entiendo el rol que jugamos. Es una construcción colectiva, pero conozco mi rol personal en eso. En ese sentido, uno siempre está solo. Es un proyecto colectivo, pero en esa dimensión uno siempre está solo porque tiene que tener la cara de perro incluso frente a su gente más cercana. Y por otro lado está la idea del personaje, como de subir una foto en Instagram y salen puros “te amo”, “te hago un queque”… loco, no me conoces… es extraño. Yo hago un esfuerzo consciente por mantener el ego a raya y me imagino que a veces se me va y ahí mi compañera me ayuda; de hecho lo estuvimos discutiendo el otro día… Uno postea cualquier huevada, por ejemplo una vez hice un ejercicio, puse puntos suspensivos (…) en Facebook, nada más, y había varios comentarios diciendo “qué interesante”, o “me encanta”, y no me huevís po, es absurdo. Tener los pies bien puestos en la tierra es un ejercicio difícil en tiempos de despolitización. Jorge González, por ejemplo, es uno de los que mejor ha luchado contra eso. Por eso es tan admirable, aunque sea contradictorio decirlo. Para mí (esto es una frase muy cliché, pero que tiene sentido) un buen líder es el que no es imprescindible y nosotros con Giorgio, donde somos como partners en eso, tenemos que ser capaces de construir esa prescindibilidad, algo más impersonal.

  1. Que, tal vez, en está pasada consiste en no ir a la reelección.

Es parte de la reflexión que yo di en su momento. Yo tenía la idea de no ir a la reelección por hartos motivos: creo que estar mucho tiempo en el Congreso achata, el nivel de discusión del Congreso es muy penca. Otro tema: yo gano nueve millones de pesos, es una locura, tampoco me quedo con esa plata, el 60% lo entrego a mi organización, pero aun así gano mucha plata y no estoy titulado, no he trabajado formalmente en otra cosa porque empecé muy joven en esto. Volverse dependiente de ese estilo de vida es muy enfermo. En un momento yo lo hablaba con otro diputado y me decía “tengo cincuenta años, si salgo de esto no sabría en qué trabajar”.

  1. Que te diga eso Ramón Farias debe ser muy fuerte.

No fue él porque con él no converso, pero era parecido (risas, se llenan otros vasos).

  1. ¿Cómo evalúas el presente del Frente Amplio?

Siento que estamos de verdad incidiendo en la política chilena, pero que no nos estamos haciendo las preguntas correctas. Estamos metidos en un círculo, el mundo está cambiando muy rápido y la izquierda sigue hablando en los códigos del siglo XX. Uno de los problemas de la generación del F.A., de la cual soy parte y parte del problema también, es que somos una generación saltada, y por lo tanto nos ha costado entroncarnos con la historia de Chile. La generación anterior, la G 90, eran puros operadores políticos y no hay diálogo con eso, y de ahí para atrás se pierde la conversación con los que hicieron la transición, con el fracaso de la izquierda en los setenta, con el proceso de renovación de fines de los ochentas. Hay una sensación de que se parte de cero, entonces creo que es necesario volver a entroncarse.

“RICARDO LAGOS ESTÁ SOBREVALORADO” 

  1. Para algunos, que tenemos un par de años más que tú no más, Ricardo Lagos sí es un referente a partir del cual entroncarse.

Creo que Ricardo Lagos está sobrevalorado, con todo el respeto que uno pueda tenerle. Es una figura histórica de la altura de un Alessandri Palma, por ejemplo. A uno puede no gustarle, pero es importante. Alessandri Palma representa un cambio de época y de régimen. En el caso de Lagos… tengo la impresión de que es una figura que está sobrevalorada en la lucha contra la dictadura. Ricardo Lagos era de los “suizos” en el PS, los neutrales dentro del partido, un tipo que estuvo afuera siempre, que vuelve al final. El dedo de Lagos es muy valiente, sin lugar a dudas, pero la transición nos ha vendido la pomada de que a la dictadura se la derrotó de una forma determinada, y nuestra generación tiene derecho a tener un juicio crítico sobre eso. Es de las figuras más relevantes de la política chilena y representa la subordinación de la izquierda a la ideología neoliberal. En términos de Atria, el neoliberalismo con rostro humano. Insisto: nosotros tenemos derecho a criticar esa opción, respetándola. Me parece también que los que salieron a llorar la muerte política de Lagos dejaron de entender un poco a la sociedad. A diez minutos de Temuco hay comunidades mapuches que no tienen agua porque las forestales se “la comieron” toda. Uno dice “esto no fue casualidad”, hubo una política que permitió que eso sucediera. Cuando vas a Puente Alto y ves que la gente que se demoraba una hora en llegar a su casa y que después del Transantiago pasó a demorarse dos, de nuevo, no es casual. Los que lloraron a Lagos no vivieron eso. Hubo avances, sí, los hubo sin lugar a dudas. Existió mucha desconexión de esa elite política por depender de la tecnocracia, como si la política fuera una síntesis con la técnica… eso se rompió. Mi diferencia con Lagos –es muy barsa decirlo, yo un pendejo de 30 años diciéndole esto a Lagos, que tiene 75 y es parte de la historia de Chile– no es moral, sino política, y quiero defender esa diferencia política. No creo que Lagos se haya vendido, tampoco creo que haya traicionado algo. Lagos es al fin y al cabo la representación de un proyecto político, es el mismo problema del PSOE o del PS griego o el PS francés. Mi viejo es DC, votó por Tomic y siempre me dice “tu no viviste el miedo de los 90”. Pero yo no puedo aceptar, por ejemplo, las reformas constitucionales del 89, que es algo que se conoce muy poco. Hubo un momento en que la izquierda chilena, después del 86, decidió aceptar las reglas del régimen. Es muy difícil hacer política contrafactual, pero nosotros tenemos derecho a hacer un juicio sobre eso.

  1. Por cierto, como también los viejos tienen derecho a hacer un juicio sobre ti. El historiador Alfredo Jocelyn-Holt está entre ellos.

Zalaquett lo define como “El Bonvallet de la Academia” y es bastante preciso, aunque igual yo tengo entre mis favoritos esos videos en Youtube de Bonvallet pateando las fichas para el mundial de Francia 98. Yo era ayudante de Sofía Correa, su mujer, y para mí ella era como una madre, porque yo era de provincia. Iba a su casa e incluso Alfredo me propuso que lo ayudara a hacer un documental sobre Isla de Pascua, que tiene una historia tremenda, desde que fue comprada como mercancía, con gente adentro. Muchos años después, en una toma en la Facultad el 2009, ahí empezaron los problemas. Sofía me mandó una carta de seis planas, en la que dice “veo que todas las conversaciones que tuvimos no te quedaron en la sola neurona que tienes”. Después de eso, Jocelyn-Holt me quitó el saludo. Me acuerdo una vez que iba caminando, cruzando las clásicas tres calles desde Baquedano a Pío Nono, iba con Sebastián Aylwin, que era su ayudante, nos encontramos y lo saludo, le digo “hola profesor”, y él mira para el lado. Tres años después, yo era presidente de la FECH y me invitan a un foro en la Católica y él también exponía. Voy a saludarlo y me hace lo mismo, con la misma mirada. Yo le pregunto: “profesor, ¿todavía?”, y él me dice “nunca más te voy a volver a saludar”. Es un gran historiador, pero un muy bajo polemista. Yo disfruté leyendo su Historia General de Chile, esa aproximación a la historia desde el arte, la recomiendo. También el de la Independencia de Chile. Pero me arrepiento de hablar sobre él porque ese tipo de gente se alimenta de eso, de la polémica. Es el tipo de persona sobre la que no vale hablar. Es una parodia.

  1. ¿Es cierto que te gusta Arjona?

En música soy un cebollero de los noventa y por eso estoy dispuesto a defenderlo no solo a él, sino también a Laura Pausini, a Paolo Meneguzzi, a Eros Ramazzoti, a Ambra. Me gusta esa onda de reinvención de los artistas de esa época, como por ejemplo a Laura Pausini cantando con Marc Anthony “Se fue” en versión salsera, es hermoso (se pone a cantarla, esa y otras, parte de la mesa propone otras tantas, llenamos por última vez los vasos, sale “Jesús es verbo no sustantivo”, “Si el Norte fuera el Sur”, “Ayúdame Freud”, “Laura no está” y otras barbaridades, y volvemos a la entrevista, pero ya se ha hecho tarde). Pero me gusta más el Indio Solari. Los conciertos del Indio Solari son misas y tienen esta volada de espectadores como barras de equipos de fútbol con las banderas y bengalas. Yo fui al Cosquin Rock el 2008 siguiendo a Guachupé y fue así, como los Redondos, Callejeros, Las Pelotas, Divididos, Sumo, La Bersuit… Me encanta el rock argentino.

  1. ¿No tienes problemas con los artistas de Derecha?

Para nada. Debo confesar que me gusta Alberto Plaza. Por ese tipo de cosas discuto bastante con mi compañera.

  1. ¿Qué explicación nos puedes dar para ese mohicano que te hiciste en la cabeza?

Tiene dos explicaciones: Por un lado, Eduardo Vargas, encontré que se veía minísimo y traté de imitarlo de alguna manera, y por otro Jorge González, que en su madurez también tuvo uno. Pero no me resultó como el de ellos, claramente.

  1. Jorge González, hincha de la Unión Española, ¿es un referente para ti?

Es lo más lúcido que ha parido Chile desde la Violeta Parra. Los Prisioneros son más conocidos, pero Jorge González solista es de una preciosidad, de una simpleza no pretenciosa –porque hay una simpleza pretenciosa, particularmente en los hipsters– increíble. Logra la síntesis perfecta entre nihilismo y convicción.

  1. ¿Y? ¿La UC campeón de la Libertadores o Beatriz Presidenta?

¡No tengo ninguna duda! Prefiero… prefiero… no, eso no lo puedo decir. Si la pregunta fuera entre Chile campeón del mundo o la Católica de la Libertadores la respuesta sería clara. Déjame pensar un poquito… No, no tengo respuesta a la pregunta.

TEXTO Patricio Hidalgo / TRANSCRIPCIÓN Y EDICIÓN Nicolás Vidal / PREGUNTAS Patricio Hidalgo y Nicolás Vidal / FOTOGRAFÍAS Catalina Gorab.

By | 2017-08-01T09:58:11+00:00 Julio 7th, 2017|Nueva Edición|4 Comments

4 Comments

  1. […] Lee la entrevista completa en De Cabeza en este link. […]

  2. Cristian rivas Julio 7, 2017 at 19:27 - Reply

    Que desagradable el periodista, que se creen estos wns para venir a generalizar así de esa forma, a los hinchas de la UC.
    Sin duda le falta estadio…

  3. Jorge Álvarez Julio 8, 2017 at 22:55 - Reply

    Lamentable el juicio de Gabriel sobre la historia del Club. Y sobretodo lamentable los adjetivos y la arrogancia con la que el periodista habla. Vayan al estadio, viajen, vivanlo desde afuera del pc o de los libros.

    • admin_decabeza Julio 10, 2017 at 12:21 - Reply

      Jorge, gracias por leer y por tus recomendaciones. Solo un par de aclaraciones: la entrevista no la hizo un periodista, vamos al estadio, viajamos cuando hay plata y pocas veces la vida es mejor dentro del pc y los libros que en la calle misma. Abrazo de gol.

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