FELICIANO PALMA, ÍDOLO DE PENCO Y VILLANO DE LA JUSTICIA CHILENA

Por Omar Piñera Salazar

Hace algunas semanas, volvió a hacer noticia Feliciano Palma Matus, Ingeniero Comercial de la Universidad de Concepción y otrora dueño de la empresa Lozapenco, famosa tanto por sus productos loceros como por su equipo de fútbol. Nuevamente fue detenido por la Policía de Investigaciones en la ciudad de Victoria, Región de la Araucanía, acusado de estafas bancarias.

Fue así que Palma volvió al sitial que frecuentó hace unos años: los titulares de diarios. Primero, cuando era uno de los hombres más buscados de Chile por uno de los fraudes al Fisco más grandes de los que se tenga conocimiento en Chile, superior a los US$46 millones, por la exportación de sanitarios y palos de escoba sobrevalorados. Luego, por su cinematográfica detención por el FBI.

Fue así como, en el mes de abril del año 1990, no sólo cayó Palma, sino que -con él- cayó también su fábrica de loza y, como efecto dominó, el club de fútbol que la representaba.  Cuando Fanaloza compró Lozapenco durante la primera mitad de la década del ’90, lo primero que hizo fue deshacerse de gastos innecesarios, partiendo por el equipo.

Antes de que estallara el escándalo, la historia parecía que sería otra. Los más futboleros recordarán al club que transitó entre la Tercera y Segunda División (actual Primera B) entre fines de la década del ‘80 y comienzos de los ’90, invirtiendo grandes sumas de dinero en contratación de jugadores, y llevando a cabo un ambicioso proyecto de llevar al equipo de Penco a las ligas mayores del fútbol profesional chileno.

El sueño parecía hermoso, el anhelo de los dirigentes era proyectar el equipo a la comunidad. Cuando Palma compró la fábrica en la década del ’80 no escatimó en invertir recursos para que el equipo fuera protagonista en Tercera División y subiera prontamente al fútbol profesional. Con su patrocinio, el club ostentaba lujos envidiables para muchos equipos del fútbol profesional y amateur de la época, con promedios de público sobre las 10.000 personas, que además acompañaban en numerosos buses y trenes cuando se jugaba de visitante, especialmente en la zona Sur de Chile.

En el torneo del año 1989, Deportes Lozapenco finalmente se transformó en un club profesional al derrotar a Quintero Unido y dejar en el camino a Unión Santa Cruz. Con la llegada a la Segunda División, Palma pasó a ser ídolo de Penco. Fueron tardes gloriosas para la comunidad de Penco: el equipo locero les daba constantes alegrías con triunfos y goles.

Pero todo terminó de golpe. La caída de Palma trajo consigo la quiebra de Lozapenco; más de 1000 personas quedaron cesantes en la fábrica, una treintena en el equipo de fútbol.

Feliciano Palma siguió haciendo noticia: en el año 2001 obtuvo la libertad, pero tres años más tarde volvió tras las rejas por otros delitos económicos. En el año 2013 fue nuevamente detenido por delitos tributarios.

P.D.: El autor tuvo la “suerte” de encontrarse cara a cara con el Sr. Palma Matus hace 10 años en la comuna de Vitacura, en una oficina de una concesionaria de autopistas donde quería tramitar la obtención de un televía (tag) para una empresa de su propiedad, pero le fue negado debido a que no contaba con toda la documentación necesaria para adquirirlo. Probablemente, también incidió en la negativa el hecho de que el trabajador en cuestión conocía la mayor estafa del siglo veinte en Chile, con lo que -con mayor razón- desconfió de las intenciones del cliente, explicándole amablemente que no podía otorgarle dicho equipo.

By | 2018-04-17T10:26:13+00:00 Abril 17th, 2018|Nueva Edición|0 Comments

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