FÚTBOL Y POLÍTICA POR OTROS MEDIOS

Por Paulo Flores*.

Entrevista a Brenda Elsey, historiadora estadounidense, profesora de Hofstra University.

 A pesar de su popularidad, no es común que el fútbol sea considerado por los académicos e investigadores como un objeto de estudio. Sin embargo, ese vacío se ha ido llenando en las últimas décadas. En este sentido, el trabajo de la historiadora estadounidense Brenda J. Elsey constituye uno de aquellos esfuerzos, cada vez menos aislados, por darle al fútbol un tratamiento adecuado como fenómeno social.

Para esta profesora de la Universidad de Hofstra, Nueva York, el fútbol chileno se ha transformado en uno de sus temas predilectos, al cual le ha dedicado algunos artículos y el libro Citizens and Sportsmen: Fútbol and Politics in Twentieth Century Chile (2011) lo que le he significado convertirse en una especie de referente del tema para sus colegas. Sin lugar a dudas un caso muy particular, de quien vincula ―con mucho talento― una de las pasiones más arraigadas con la política, los temas de género y la sociedad civil.

¿Por qué escogiste el fútbol como objeto de estudio?

En un principio estaba interesada en el rol de las asociaciones cívicas, los asuntos de género y la cultura popular en el modelamiento de las actitudes y las prácticas políticas. Luego, cuando visité Santiago por primera vez, hace más de una década, me alojé en el barrio República en donde desarrollé curiosidad por la cercanía entre las sedes sindicales y las sedes de los clubes de fútbol, y por los debates que allí se generaban. Ese fue probablemente uno de los primeros momentos en donde pensé que el fútbol podría ser un caso de estudio para el tipo de preguntas históricas que estaba interesada en investigar.

En términos generales, ¿cómo se ha investigado en los últimos años?

Durante los últimos veinticinco años el fútbol se ha estudiado de toda forma imaginable, ya sea para probar teorías económicas, probabilidades matemáticas, historias sociales, psicología de grupo, y cualquier otra disciplina que uno pueda pensar. Desafortunadamente, la mayor parte de la literatura se centra en Europa o en grandes clubes profesionales, y a veces, en selecciones nacionales. Hay muy poco trabajo de calidad sobre mujeres y menos aún sobre la política de la educación física.

Muchos respaldan una visión apolítica del estudio y difusión del fútbol, ¿qué argumentos se pueden establecer para cuestionar tal visión?

Es imposible considerar como apolítica una industria multimillonaria que crea eventos que millones de personas ven simultáneamente y que ha inspirado un sinnúmero de publicaciones. Además, decidir dónde dibujar la línea entre lo que es político y lo que es “puro”, “moral” o “libre” es en sí, una acción política.

Es decir, ¿existen contradicciones en este punto?

Históricamente, los conservadores han definido los intentos por democratizar la cultura como políticos y sus propios esfuerzos para mantener espacios privados y elitistas como “más allá de la política”, y esto trae implicaciones significativas para el espacio público. La contradicción fascinante del fútbol es que aun cuando frecuentemente reproduce represión, es vivenciado como liberación. De esa forma, no puede ser completamente considerada como una fuerza de opresión, pues debemos entender que existen posibilidades de construir estructuras alternativas a la maquinaria global profesional de hoy en día.

Sobre la relación entre fútbol y política es común la literatura que la trata “desde arriba”, como por ejemplo, el uso de este deporte dado por diferentes autoridades para buscar apoyos, legitimarse o validarse, entre otros, ¿cómo se ha reforzado esa relación social de desigualdad?

En general, y al menos desde los años sesenta, el fútbol profesional ha reforzado las jerarquías sociales. En Chile, probablemente no hay mejor ejemplo que Colo Colo, que cuenta con el seguimiento apasionado de su gente que fue la más oprimida durante la dictadura, pero al mismo tiempo recibió la mayor cantidad de subsidios por parte del régimen de Pinochet. Las culturas del fútbol local, que podrían haber sido anti-autoritarias en algún momento, han sido socavadas por las fuerzas de la globalización, en donde corporaciones multinacionales controlan ligas profesionales y en donde el talento sudamericano es orientado hacia Europa, cuando sea posible, o más recientemente hacia la liga china.

Específicamente, en los orígenes del fútbol chileno, ¿a partir de qué situaciones lo podemos entender en relación con la política?

Dado el poder del fútbol, como actividad y como cultura popular, la clase política ha tenido un incentivo lógico para moldearlo. Históricamente, en el caso de Chile, los jugadores que conformaban los clubes identificaban la relación entre la cultura y la política de manera muy consciente. Desde un principio, la preservación de los privilegios de clase fue crucial entre los hombres de la elite que fundaron los primero clubes de fútbol. Ya fueran conservadores o liberales, estos responsabilizaban de los problemas de la clase trabajadora a sus supuestos malos hábitos. El fútbol fue una entre varias prácticas de origen europeo que las elites esperaban que fueran emuladas por los trabajadores. Sin embargo, los hombres y mujeres de las clases trabajadoras no adoptaron este conjunto de valores. Existen casos importantes en donde los trabajadores formaron asociaciones deportivas que explícitamente desafiaban las jerarquías de clase, y de esa forma podemos decir que eran abiertamente políticas.

En este sentido, ¿el fútbol fue un canal de expresión político y social?

Las asociaciones deportivas de la clase trabajadora nacieron como una respuesta colectiva a la discriminación que experimentaban. Baldomero Loyola, periodista y futuro cofundador del Partido Socialista Obrero junto a Luis Emilio Recabarren y Elías Lafertte, reunió a doce clubes para formar la Asociación Obrera de Football en 1906. Dicho organismo, que esperaba desasociar a los clubes obreros de aquellos clubes calificados como “burgueses”, permitió a sus miembros familiarizarse con los conocimientos fundamentales de la política. Otro caso interesante ocurre una vez que comienza la internacionalización del juego. Allí la regulación del representativo nacional también se vuelve un tema muy político. En este caso, durante los años veinte, cuando los trabajadores delegados a la Asociación de Fútbol de Santiago demandaron que la organización subsidiara los gastos de los viajes de los atletas que competían internacionalmente, mencionando que esto ayudaría a mejorar el rendimiento, fueron acusados de tratar de intentar crear una “dictadura del proletariado”.

¿La inauguración del Estadio Nacional en 1938 es un buen ejemplo de politización del fútbol?

Arturo Alessandri imaginó que la inauguración del Estadio Nacional sería uno de los momentos cúlmines de su carrera política, pero en lugar de eso, su discurso inaugural estuvo lleno de pifias. Un fiasco, considerando que el club Eugenio Matte recibió una ovación cuando sus miembros alzaron los puños en honor a los socialistas mientras desfilaban frente a Alessandri. A su vez, el término “elefante blanco” se popularizó en el Chile urbano precisamente porque los miembros de los clubes y los periodistas reconocieron el enorme costo, el nepotismo y la manipulación política de la administración de Alessandri.

Postulas que la profesionalización del fútbol chileno no acabó con el amateurismo, ¿cómo fue esa convivencia?

La relación entre los dos está llena de tensión. Primero, se suponía que la asociación profesional estuviera conformada por equipos de diferentes regiones, pero finalmente fueron ocho equipos de Santiago los que formaron la primera liga profesional chilena en 1933. De manera casi inmediata, estos prohibieron los tradicionales juegos entre amateurs y profesionales. Otro conflicto emerge en relación al Estadio Nacional. Los amateurs querían que fuera utilizado por tantos ciudadanos como fuera posible, mientras que los profesionales querían que solo se usara para ciertos partidos. Sin embargo, el amateurismo floreció en el Chile de mediados del siglo XX en clubes sindicales y de barrio, y estos clubes, aunque centrados en el fútbol, fueron por mucho más. Por ejemplo el club de fútbol del Sindicato Industrial de Cristalerías de Chile, en Barrio Franklin, incluía baloncesto, ciclismo, tenis de mesa, entre otras actividades.

Los clubes de fútbol en Chile, ¿han servido para articular estrategias políticas?

Aunque el Partido Radical dominó los clubes de fútbol en las primeras décadas del siglo, los clubes de fútbol desde los treintas en adelante tenían estrechos vínculos con los partidos Socialista y Comunista, debido fundamentalmente a los esfuerzos de los sindicatos. El senador radical, Héctor Arancibia Lazo, quien organizó la campaña de Arturo Alessandri en 1920 y la de Pedro Aguirre Cerda en 1938, estaba muy vinculado con las asociaciones deportivas. Él movilizó a deportistas y clubes en favor de los dos candidatos. El mismo Aguirre Cerda trabajaba como Vicepresidente de la Asociación de Fútbol de Santiago cuando fue elegido presidente. Políticos como ellos, promovieron que las ramas juveniles se organizan en clubes, por ejemplo las Juventudes Radicales, formaron Santiago Infantil FC en las oficinas de la sede. Aguirre Cerda, mientras era ministro del Interior de Arturo Alessandri, ofreció concesiones de uso de terrenos a clubes de fútbol así como premios y otros favores. Juvenil Obrero FC, uno de los clubes más populares del barrio Yungay, fue formado para luego solicitar el apoyo del Partido Radical, esto como muestra de que el clientelismo no era solamente desde arriba. En retorno, los radicales participaban de las actividades del club.

¿Qué rol cumplieron los clubes amateurs durante el gobierno de la Unidad Popular?

Luis Figueroa, conocido líder de los trabajadores, postulaba que los deportes profesionales no podrían estar alineados con el socialismo. Él dudaba que los deportes alcanzaran el mismo rol didáctico que la música folclórica y el teatro para los trabajadores. Por su parte, el periódico de izquierda Puro Chile caricaturizaba a los hinchas del fútbol como ignorantes. A pesar de eso, el fútbol amateur proveía importante apoyo en las tomas de terrenos, incluso antes de la Unidad Popular. Por ejemplo, los clubes de La Victoria sirvieron como instrumentos para la integración, repositorios de historia local y centros de experiencia organizacional.

¿Qué significó, para la estructura del fútbol amateur, la dictadura militar?

Tal como sucedió con las asociaciones cívicas de manera más general, la dictadura desmanteló los clubes de fútbol. De hecho, es posible ver una reducción drástica en el número de nuevos clubes durante ese periodo. Los militares persiguieron dirigentes, reemplazaron a los directores de los clubes con personal militar, designaron un general como presidente de la ANFP, prohibieron las elecciones y establecieron mayores requisitos para que estos pudieran mantener su legalidad.

…Y las mujeres en el fútbol chileno, ¿cuándo, cómo, dónde?

La primera evidencia que he encontrado de un club femenino de fútbol es el de la Escuela de Talca, alrededor de 1910. En dicha época, los “expertos” en educación física recomendaban que las mujeres participaran en ejercicios de flexibilidad y otros similares para “mejorar su belleza”. En los años veinte, las mujeres participaban en clubes deportivos de barrio formando principalmente secciones de baloncesto o tenis de mesa. Sin embargo, comúnmente eran puestas en la misma categoría que los niños del club, es decir sin voz ni voto. Por otra parte, los deportes individuales como el tenis y la gimnasia, eran fomentados para ellas, mucho más que el fútbol. No es sino hasta la década de 1950 que los clubes de mujeres emergen de los barrios específicamente para jugar fútbol. Los primeros clubes femeninos que capturaron la atención generalizada fueron Las Atómicas y Las Dinamitas que se formaron en dicha década en San Miguel. En esa época, los dirigentes locales, así como la revista Gol y Gol dieron un gran apoyo, pero la idea de mujeres jugando al fútbol generaba gran controversia incluso entre las mujeres. De todas maneras, hacia la década de 1960 el fútbol femenino estaba ampliamente diseminado.

Para muchos, el fútbol es una actividad que se sustenta en la masculinidad, de hecho hace muy poco, Luis Suárez expresó en redes sociales que era “una cosa de hombres”, ¿qué refleja esto?

Sin lugar a dudas que una de las atracciones centrales del fútbol para algunos hombres es el escape de las responsabilidades domésticas. Como puedes ver en los comentarios de Suárez, o peor aun cuando Diego Maradona sugirió recientemente que los entrenadores con mal rendimiento en el fútbol masculino fueran transferidos al fútbol femenino, no todos los jugadores son aliados de sus pares femeninos. Lamentablemente, Suárez parece no estar al día de que su propio club tiene uno de los mejores equipos femeninos de Europa. El fútbol es un lugar clave para la producción de imágenes del poder masculino, la creación de la estética del arquetipo del cuerpo masculino y el refuerzo de la idea de dominación de los hombres como agentes políticos. Está claro que el fútbol ha sido un elemento central en las relaciones intergeneracionales entre los hombres y las ideas de cómo ser un “hombre de verdad”, pero esto ha variado significativamente de acuerdo a las diferentes clases, regiones y etnicidades. Por otra parte, en el periodismo deportivo dominante y en la cultura de las hinchadas, a lo largo del siglo XX, vemos la profunda marginación de la mujer, conectada con la homofobia desenfrenada y el odio abyecto a los rasgos definidos como características femeninas.

¿Cuál es el estado del fútbol femenino a nivel mundial?, ¿qué lo caracteriza?

Aunque en el discurso es respaldado, continúa siendo subdesarrollado y carece del apoyo de los mecanismos públicos que benefician al fútbol masculino. De acuerdo con información de la FIFA, el 15% de los fondos que ellos proveen están preasignados para las mujeres. Sin embargo, CONMEBOL y las asociaciones nacionales, incluyendo la ANFP, han sido incapaces de demostrar cómo usan esos dineros. Chile y Argentina representan dos de las paradojas más grandes en términos de posiciones en el ranking. Por ejemplo, al mismo tiempo que Chile ganaba la Copa América por segunda vez, el equipo nacional femenino descubría que no podía ser ni siquiera ranqueado. Pero ello no se trata de una anomalía: seis de los diez equipos sudamericanos —Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay— aparecen como “inactivos” en la clasificación más reciente de la FIFA, es decir, se les puede hallar al final de los 132 equipos activos. Para las mujeres que han trabajado años para escalar en el ranking mundial sin recibir compensación ni reconocimiento resulta desalentador. Los puestos en el ranking suben durante el año de clasificación y se desploman una vez que las federaciones archivan el fútbol femenino hasta el siguiente torneo. Chile parece ser quien tiene la caída más pronunciada, por lo menos institucionalmente. Cuando las jugadoras chilenas descubrieron que habían desaparecido de la clasificación, fundaron una nueva organización, la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino (ANJUFF), en respuesta no solo al estado del seleccionado nacional, sino a las carencias administrativas extremas que aquejan a los veinte o más equipos femeninos del país.

¿Qué se debería hacer para mejorar la situación del fútbol femenino?

De partida, las asociaciones nacionales, en especial la ANFP, deben mostrar a dónde va el dinero para el desarrollo del fútbol femenino que es entregado por la FIFA. Además, sería esencial que los subsidios gubernamentales al deporte profesional señalaran de manera explícita la inclusión de niñas y mujeres como parte de los beneficiarios.
*Profesor de Historia. Actualmente colabora en la creación de textos escolares. Defiende el estudio del fútbol desde la perspectiva de las Ciencias Sociales.

By | 2017-04-21T12:16:52+00:00 Diciembre 28th, 2016|Nueva Edición|2 Comments

2 Comments

  1. Nair Enero 3, 2017 at 14:06 - Reply

    Parece interesante

  2. Carlos Negro Enero 3, 2017 at 17:39 - Reply

    Es imperitivo que las Asociaciones de Futbol Nacionales de Cada pais latinoamericano sea investigada a profundidad incluso con penas de carcel, en el caso de Venezuela con 30 años de corruccion a traves del ladron de Esquivel y su legado Laureano Gonzales hemos perdido años y años de preparacion de cara al futbol, al deporte y a grandes oportunidades en cuanto al universo del futbol se refiere, en Venezuela la FVF es un moustro de mil cabezas donde todos tienen rabo de paja, pero somos los Hinchas, son los jugadores somos los de “Abajo” o el “proletariado” los que debemos dar respuestas a estos acontecimientos, paradojicamente el futbol femenino en nuestra nacion a pesar de no tener el subsidio economico a dado grandes resultados y somos el actual record en asistencia en un partido FIFA FEMENINO con un par de subcampeonatos, balon de oro, bota de plata y nominacion al puskas!!! Las Venezolanas no son solo cara tambien tienen Awante! fuera de esto la corruccion en el futbol y la politica van de la mano, son inherentes una vez que se habla de sociedad!!!! Saludos desde Maracay, Aragua, Venezuela!

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