LA MEMORIA DEL AGUA

Por Daniel Campusano*

Es justo imponerme un propósito: voy a escribir sobre el último libro de Nicolás Vidal sin mencionar la palabra fútbol. Y por favor que no se entienda como un desafío. Porque si las palabras son peces abisales que deben capturarse antes de que retornen a las profundidades, esta obra empuja a sumergirse, nadar hacia el límite de la luz, entender que el suelo es inalcanzable, abrir los ojos en la oscuridad, levantar la cabeza, mirar la superficie y, antes de regresar, encontrar claves ―universos, imágenes― más allá de una pelota, un dribbling o una expulsión injustificada.

En Cambio de Juego no se relatan nacionalismos atléticos ni lluvias de estadísticas. Aquí no hay memorizaciones fetichistas, no se erigen ídolos incuestionables, ni mucho menos hazañas de superación personal.

Por favor no vaya a perderse.

En esta obra late algo más vívido y complejo: los vaivenes humanos, los callejones sentimentales donde nos empujan los contextos sociopolíticos.

Sabemos que cuesta aceptar el horror, que incomoda, desconcierta y, si está lejos, nos vuelve pasivos. Es tranquilizador fotografiar a nuestros hijos, por ejemplo, pero es molesto enterarse de las guarderías de Cisjordania. Y en esta línea, Vidal apunta a destapar el velo de nuestra historia reciente. Limpiar ese espejo espinoso que la indiferencia o la abulia no deja cicatrizar. Porque aquí la única lectura táctica es una prosa serena y, al mismo tiempo, punzante. El autor no elude la sensibilidad, pero tampoco se pega en el fango. Vidal nos relata historias que nuestra memoria ―nuestra intimidad familiar, nuestra evolución intelectual, ¿nuestras culpas u omisiones?― se encargan de rellenar. El autor en este caso informa, sí, qué duda cabe, pero también es un médium, un custodio, un despertador. Y así nos hace discutir eso que ya parece manoseado, repetido e, incluso, de mal gusto preguntar. Y con esa habilidad logra mostrarnos el país que nuestras fracturas han cimentado: esa película agridulce e inagotable donde ―como en una cinta de Moebius― amamantamos, creemos, matamos, perseguimos, huimos, regresamos, esperamos, olvidamos y, finalmente, tendemos a subestimar o entibiar el sufrimiento ajeno, tan cercano pero lejano.

Y es que los personajes y las atmósferas de esta obra tienen, precisamente, esa dignidad: sacuden del letargo, refrescan, destapan y valoran las luchas pasadas. Porque las nueve crónicas de este libro no se resignan a normalizar la extinción. Y los héroes, iluminados incluso en la desazón, están siempre luchando en un lado del río, a veces armados, otras esperando que las aguas se amansen o que la vida se retracte de su viraje equivocado.

¿Qué nos respondería Vidal, a propósito, si le preguntáramos qué hay en el fondo del río que bordean sus personajes?

¿Cocodrilos ideológicos? ¿Hipopótamos subyugadores? ¿Pulsiones de crueldad? ¿Egoísmos y ambiciones miopes, siniestras?

De seguro no hay respuestas definitivas.

Pero quizás las historias de Cambio de juego solo pretenden recordar los intrincados barros donde se revuelca la bestia humana. Y reflexionar. Y dudar. Y volver. Y entender, después de todo, que las civilizaciones que a veces disfrutamos se han construido bajo un hálito perturbante pero ―basta levantar la cabeza― incuestionable: somos una especie encandilada por su propia luz y, aquí el misterio irresoluto, hambrienta a la vez de enceguecer a la otra.

Repito que no se vayan a perder.

En el centro de este libro se esconde un iceberg.

Y abajo el mar es álgido, deslumbrante.

Y más abajo los peces abisales son monstruosos, la luz del sol no llega y, replicando la dimensión más esencial de los procesos sociales, no es del todo claro si alguien gana, pierde o empata.

 

CAMBIO DE JUEGO, HISTORIAS DESCONOCIDAS DEL FÚTBOL CHILENO.

NICOLÁS VIDAL.

PLANETA, 2017, 164 PÁGINAS.

 

*Editor Revista De Cabeza.

By | 2017-04-06T09:02:53+00:00 Abril 5th, 2017|Nueva Edición|0 Comments

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