VENIDO DEL PLANETA GOL

Por Cristián Cox

Un 18 de Junio Jimi Hendrix quemó su guitarra en pleno concierto. Un 18 de Junio Argentina sacó a un dictador para poner a otro. Un 18 de Junio en Colombia, las FARC asesinaron a 11 diputa­dos. Un 18 de Junio nació Paul McCartney. Un 18 de Junio murió José Saramago. El 18 de Junio del 2008, un pelao de Llolleo fue héroe bajo la lluvia torrencial de Puerto La Cruz, Venezuela.

Desempolvo un hito con agua.

A las 20.34 horas se pitó el comienzo bajo una lluvia torrencial en el estadio de Puerto La Cruz. Chile jugaba con una gran cantidad de futuras promesas saliendo de la adolescencia. Los experimentados eran Chupallita Fuentes y Marco Estrada. El partido era de ida y vuelta: un palo de Alexis, Jean pasándose jugadores como Messi, un tiro libre de Estrada extraor­dinario, pero la pelota no entraba. Un primer tiempo sin goles.

Pero en el segundo el balón empezó a colarse. Un tiro libre venenoso de Giancarlo Maldonado entró rozando uno de los postes de Bravo. El partido se vino encima como la lluvia, pero Alexis se coló como siempre entre los defen­sas y se fabricó un penal. Chupete definió con un cañonazo clavado a la derecha. Luego Chile tomó ventaja con la aparición de Jarita que remató el centro de Mark González. Sin embargo, Venezuela se fue en picada contra la zaga chilena, invadió el territorio con jugadas punzantes hasta que, en una maniobra extra­ñísima, la pelota avanzó entre las piernas de Chupallita y quedó sola frente a Arango. 2-2.

Venezuela siguió atacando y la televisión mostraba a un desatado Bielsa que se pa­seaba como una fiera por su zona, puteando, empinándose una botella de gatorade al seco, mirando el cielo con ojos de animal. El parti­do se iba y parecía que la vinotinto nos iba a poner una última estocada. Entonces apareció Humberto Andrés Suazo Pontivo, el mismo que faltó a un entrenamiento de la Católica y nunca más volvió, el mismo que se fue por la puerta trasera de Colo Colo, el mismo que hoy juega en una liga amateur en San Antonio. Apareció por un pase de Alexis en el minuto 46 del segundo lapso. La recibió, dio una media vuelta y pegó un zambombazo imposi­ble, cruzado al palo derecho de Renny Vega, quien vio una trayectoria insólita, un recorrido único, una pelota a media altura que a fuerza del agua, el viento del trópico y el empeine del Chupete, dio un bote antes de entrar y dejó el estadio enmudecido.

Y nos hizo tirar copete por los cielos. Y nos hizo dar gritos eufóricos, saltos primitivos. Y atrás, como venido de otro tiempo, el relato de Claudio Palma que hoy alcanza a recordarnos la leyenda de Chupete que hemos empolvado debajo de tanto: “No sé cuántos te he narrado pelado goles a vo’ (…) Anotó el de ayer, anotó el de siempre, anotó el de raza, anotó el de estirpe, anotó uno que estalló tarde, pero cómo estalló. Anotó Humberto, simplemente el Chupete goleador, simplemente el hombre venido del planeta gol.

By | 2017-04-11T15:14:09+00:00 Abril 5th, 2017|Nueva Edición|0 Comments

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